«El vino es rico en matices pero debemos hacer que el lenguaje sea asequible»

7 rostros y un destino: Haro

Empiezo una serie de entrevistas breves con los protagonistas de la segunda edidión de La Cata del Barrio de la Estación que tuvo lugar en septiembre de 2016 en Haro. Una oportunidad única para entender los vinos de la región norte de la DOCa La Rioja y profundizar en aquello que une y a la vez hace distintos a los vinos de un mismo entorno vitivinícola estrechamente vinculado a la vía del tren. Hablamos con todos ellos de Cataluña, La Rioja, la cultura del vino, el enoturismo, la comunicación, el cambio climático y… ¡sus grandes vinos! La iniciativa ha merecido este año pasado el premio International Wine Challenge a la mejor propuesta enoturística.

 

(II) Eduardo Muga. Bodegas MUGA

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«En Haro estamos desarrollando viticultura de quinta generación. En Muga la historia comienza con nuestro abuelo en 1932. En nuestra trayectoria y misión está la calidad multiplicada por tres. La obsesión ha sido invertir en el viñedo en los últimos 20 años», cuenta Eduardo Muga, responsable financiero de la bodega. «Mi padre y mi tío se dedicaron a trabajar el mercado nacional y con la tercera generación hemos apostado por nuevos métodos en el viñedo y la bodega, y por la exportación». La conversación transcurre en la sala de crianza de Muga, silenciosa, durante la jornada de profesionales de La Cata del Barrio de la Estación. El día después, volveré al mismo espacio, y el recogimiento es algarabía. El enoturismo llena de curiosos, aficionados y nuevos profesionales un espacio con encanto, todos ansían catar los vinos de Muga.

«No hemos querido nunca ser inmovilistas  a pesar que nuestro método es tradicional en la elaboración. La máxima es mantener y mejorar. Todo en madera siempre, aunque no nos hemos cerrado a probar cosas nuevas porque el espíritu de innovación va con nosotros», advierte uno de los hermanos Muga. «Tenemos una tonelería propia y somos de los pocos en el país en conservar el oficio. Además tenemos cubero y tonelero. Jesús lleva con nosotros más de 30 años y para nosotros es un activo importante que además crea escuela con un equipo de cuatro profesionales».  Ahora que los vinos se buscan desnudos, sin la contundencia del roble que en otros tiempos la crítica adulaba, los Muga saben como trabajarlo: «Tener tonelero nos permite también seleccionar la madera. Viajar a los bosques, lo hacen mis primos, y aquí realizamos los secados, el tostado… Tener el manejo del roble es una gran herramienta para que te sirva y le saques al vino lo que quieras», reconoce Eduardo. «Nuestro vino no está marcado, buscamos siempre la finura y en el proceso trabajamos con métodos más costosos pero menos agresivos».

«Tradición y modernidad nos definen bien. Hay un estilo clásico en Prado Enea, es un vino sabio e interesante, fruto de los mejores viñedos… En el Selección Especial hay un corte más moderno. Al final lo importante es que son vinos con seña y alma de La Rioja pero con cuatro estilos distintos. Somos 4 hermanos distintos también, pero con una visión en común que es la calidad cristalina».

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«Nuestro objetivo es ser presentes en los mejores sitos. Ahora estamos en 70 mercados distintos, siendo EEUU el principal mercado de la exportación. Pero el mercado nacional es donde se queda la mitad de la producción. Por esto un evento como La Cata del Barrio de la Estación nos interesa especialmente. Vendemos calidad, fruta, vinos para beber y tenemos ganas siempre de comunicar lo que hay detrás, el paisaje, los viñedos que trabajó el abuelo… El enoturismo es un elemento de comunicación total. Un lazo de unión con amigos con el vino«. Eduardo Muga es un conversador nato. A pesar de su agenda apretada de entrevistas, se muestra paciente y relajado. Sujeta la copa de vino en una de sus manos y gesticula ligeramente con la otra.

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«Para combatir el cambio climático  en Muga tenemos viñedos en altitud y en zonas frescas. Es algo que ya hemos constatado. La altura es una garantía y de cara al futuro  aún lo será más. Habrá que contar con  zonas distintas para nuevas viñas», avanza recordando que su tío les recordaba a menudo que las vendimias de hace 40 años eran mucho más tardías.

Por otra parte, Bodegas Muga ha incorporado la sostenibilidad en su estrategia empresarial; una realidad que está en la agenda global y que la familia trata de  «optimizar con cada tratamiento». La bodega es consciente del reto que tiene el planeta por delante.

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«Desde siempre tengo el recuerdo de mi tío y mi padre de abrir las puertas de la bodega. Hace ya 30 años no era tan natural, pero siempre hemos estado orgullosos de lo que somos y de lo que tenemos. La mejor manera de dar a conocer es que vengan aquí. Yo estoy constantemente en el extranjero e, independientemente del sol, les invito a todos a conocer los vinos e invertir en medios para que conozcan los procesos, para que estemos en contacto en nuestra tierra, para abrirles botellas al lado del viñedo. Hay que ser cercano y didáctico», cuenta Eduardo Muga, consciente de que el trabajo enológico debe comunicarse más y mejor, y ahora también con un pié en las redes sociales.

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Ganarse a los jóvenes para Muga es también un reto. «Hacerlo fácil y atractivo es la clave. El vino es rico en matices pero debemos hacer que el lenguaje sea asequible. Acercarnos a nuevos públicos de manera divertida. Formamos parte con distintas bodegas de la Fundación para la cultura del vino y este es un lazo de unión con la sociedad que vamos a cuidar mucho. Eduardo Muga, por sus responsabilidades y por haber vivido en el extranjero, conoce muy mucho como se relacionan fuera con el vino. Reconoce que «en otros países como EEUU y Asia, los jóvenes consideran el vino como algo interesante y esto es lo que nos falta aquí. Los asiáticos que no tienen cultura del vino están ahora muy interesados por ello y para nosotros es muy estimulante verlo».

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Madrid y Barcelona son dos mercados naturales para Bodegas Muga. «Desde siempre hemos tenido clientes que buscan la calidad de los vinos y las cosas buenas. Y tenemos un mercado importante en las dos capitales porque hay en ambas una elevada cultura del vino «, reconoce Eduardo. En Muga reconocen que son de la cultura del ensamblaje, a la búsqueda siempre de vinos con estructura y acidez. «Las buscamos expresamente», añadirá. Y cierto es que «la concentración tánica es única, pero siempre con finura».

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Más sobre Muga

www.ruthtroyano.cat

About Ruth Troyano Puig

Llicenciada en Periodisme per la UAB. Sommelier. Màster en planificació i gestió de l'enoturisme per la URV.

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